viernes, 4 de julio de 2014

ATEROSCLEROSIS

Las paredes de los vasos arteriales se componen de músculo liso, elastina y colágeno, que en conjunto constituyen un sistema elástico para mantener el tono vascular. Las alteraciones en las cantidades relativas de esos elementos especializados conducen a endurecimiento, aumento de grosor y pérdida de elasticidad de las paredes vasculares, y son una causa importante de enfermedad y muerte. El término ARTERIOSCLEROSIS se emplea con frecuencia para designar a estos procesos.
El tipo más común de arteriosclerosis es la que afecta a las arterias grandes y medianas en las que la lesión histopatológica subyacente se conoce como ATEROMA; así, esta forma de arteriosclerosis se conoce como ATEROSCLEROSIS, siendo la que se observa más frecuente.
Dentro de los factores de riesgos que pueden contribuir a desarrollar un ateroma son: edad (mayor en ancianos), sexo (mayor en hombres), genética, HIPERLIPIDEMIA, hipertensión, tabaco, diabetes, obesidad y estrés.
La placa de ATEROMA, es una lesión elevada de la íntima con un núcleo grumoso, amarillo y blando, integrado por lípidos (en especial colesterol y su ésteres) revestidos por una cubierta fibrosa de color blanco. Además de la obstrucción mecánica del flujo sanguíneo, las placas pueden romperse, lo que conlleva a una TROMBOSIS.

FORMACIÓN DE LA PLACA DE ATEROMA

Cuando el endotelio es dañado, los lípidos (principalmente colesterol y sus ésteres) entran en la íntima y son fagocitados por células espumosa (macrófagos) derivadas de la sangre. Cuando la respuesta macrofágica se satura y la carga de lípidos es abundante, comienzan a acumularse en forma libre como CRISTALES. A continuación, comienza una respuesta que inicia la formación de tejido fibrocolágeno. Las citocinas secretadas por los macrófagos estimulan la proliferación de células miointimales y cambian la función de alguna de ellas para que secreten colágeno para formar el casquete. A medida que la placa ateromatosa aumenta de tamaño, la capa media comienza a atrofiarse y se van perdiendo las células musculares.
Por último, la ulceración del endotelio de la superficie predispone al depósito de trombos. 
Wheater. Histopatología básica. 4ta edición 

Neoplasias linfoides

Las neoplasias linfoides son aquellos tumores que se dan a nivel de los tejidos linfáticos. Pueden presentarse en forma de masa tisulares constituyendo un LINFOMA. A su vez, éstos se pueden clasificar en dos grandes grupos: HODKING y NO HODKING.


Linfoma Hodking
Linfoma no Hodking
Afectación
Localizada: en un solo grupo ganglionar axial
Múltiples ganglios periféricos
Diseminación
Ordenada y PREDECIBLE (por contigüidad)
NO PREDECIBLE (no respeta  contigüidad)
Presentación extraganglionar
Infrecuente
frecuente
Grupo vulnerable
Adultos jóvenes y adolescentes
Variable según el tipo de linfoma presente
Principal célula afectada
Células B
Células B y T y sus precursores (cada uno constituyendo un grupo diferente)
Pronóstico
Favorable
Desfavorable
Presentación histológica
Células característica: Célula de Reed-Stemberg y sus variantes
Variable